Los zapatos y tu salud

zapatos y saludMuchas veces por nuestro afan de estar guapas valoramos más la estética que nuestra propia salud, el caso de los zapatos es un ejemplo claro, en cuantas ocasiones nos hemos visto comprando zapatos que nos resultan un poco incomodos pero que como nos gustan tanto nos nos podemos resistir.

Lo primero que debemos tener presente a la hora de seleccionar el calzado, es si es cómodo o nos pueden producir algún daño.

Por regla general cuando una madre compra zapatos para su hijo pequeño, trata de que sean de la mejor marca, de la medida correcta, que se sienta cómodo y, sobre todo, que no le deformen los pies. Sin embargo, no siguen las mismas pautas cuando se trata de escoger zapatos para ellas mismas.

La estilista de moda Kendall Farr aconseja a la mujer que jamás compre zapatos de tacón que le causen dolor y asegura que, si no puede llevarlos puestos por un período de tiempo prolongado, lo único que estará haciendo es tirar el dinero.

Por lo tanto hay que caminar con ellos puestos un buen trecho antes de decidirse a comprarlos. No debe pensar únicamente en que “éstos irán bien con mi conjunto de esta marca o combinan bien con el vestido carísimo que llevaré a la fiesta o con mi conjunto de traje y pantalón de marca que me encanta lucir en la oficina”.

¿Cuántas veces ha comprado un par de zapatos pensando que eran cómodos por no tener tacón o por tener uno de tamaño aceptable para después decepcionarse tras usarlo un tiempo y olvidarlo en el fondo del armario?

¿Cuántas veces se ha probado un par de zapatos en la tienda y le van “genial” pero después, al caminar “no los aguanta”? Para no equivocarse más, debemos tener en cuenta las siguientes características del calzado, incluso antes del aspecto estético:

Horma. Molde con que se fabrica o forma algo (zapatos o sombreros), es la que establece lo bien —o mal— que se distribuirá su peso en su pie. Si el arco natural no se conforma con la horma, olvídese de ese par de hermosos zapatos y busque otros.

La curvatura de la suela debajo del arco. Es la parte que recibe el peso del cuerpo. Su resistencia determinará lo cómoda —o incómoda— que se sentirá cuando camine.

La parte posterior del zapato, donde está en contacto con el talón. Si es muy alta, puede rozar el tobillo; si es muy baja, puede que no ofrezca la estabilidad y el apoyo que necesite, se le saldrán del pie constantemente.

La caja o cavidad para los dedos. Las hay redondas, cuadradas, cerradas, abiertas. Asegúrese de que sus dedos no queden “apretados”, pues no hay nada menos estético que se vea parte de los dedos del pie y que éstos estén apretujados todo el día, lo que incluso puede producir callos. Además, debe asegurarse de que el modelo esté de acuerdo con el tamaño de sus piernas, de su pie y en proporción con lo que viste.

Altura del tacón. Cada una debe decidir el tamaño. Por estética es suficiente una altura promedio de 2 a 3.5 pulgadas y en un taco lleno (olvídese de los de aguja).

Ancho del tacón. Sencillamente, si no se siente cómoda con un taco de más de una pulgada o 1.5 pulgadas, no deje de lado la comodidad por el estilo.

Es conveniente que taco llega “recto” al piso o si se curva hacia adentro del arco o hacia fuera, hacia la parte trasera del pie.

También se aconseja que cuando se pruebe un par de zapatos, asegúrese de observarse en un espejo entero para ver toda su silueta. Dé varios pasos por la tienda varias veces. Déjeselos puestos para ver si se siente realmente cómoda con ellos. La experta aconseja que un tacón con la forma o el tamaño incorrectos puede romper la línea de su cuerpo y dañar toda su apariencia.

La balanza entre salud y estetica siempre tiene que caer del lado de la salud pero no por ello hay que renunciar a comprar unos zapatos bonitos, hay que saber buscar y comprar.

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